Juan Carlos Caguaripano Scott,
Capitán (GNB), en situación de retiro, es esposo y padre de una niña. Fue señalado como uno de los responsables de la incursión en la 41.ª Brigada Blindada del Ejército, en el Fuerte Paramacay, ocurrido el 6 de agosto de 2017.
El 11 de agosto de 2017, Caguaripano Scott y el teniente Yeferson García Dos Ramos fueron detenidos por funcionarios de PoliSucre. Posteriormente fueron trasladados a la sede de la DGCIM en Boleíta.
Tras su ingreso, Caguaripano denunció haber sido sometido a torturas físicas y psicológicas, incluyendo golpizas, descargas eléctricas, asfixia con gas pimienta, golpes en los genitales y amenazas contra su pequeña hija y su pareja.
Durante un traslado hacia el estado Carabobo, fue nuevamente torturado. Las lesiones sufridas en sus genitales provocaron una hemorragia que requirió una intervención quirúrgica de emergencia.
Al regresar a Boleíta, denunció que las agresiones continuaron y que sus heridas volvieron a abrirse. Posteriormente fue recluido durante 45 días en “La Tumba”, instalación subterránea del SEBIN en Plaza Venezuela, bajo aislamiento extremo e incomunicación.
Su proceso judicial se prolongó durante años. El 19 de diciembre de 2025, fue condenado a 30 años de prisión, junto a otros procesados del caso Paramacay, por delitos que incluyen rebelión militar, traición a la patria y otros relacionados con el levantamiento en la instalación militar.
Las denuncias de tortura no dieron lugar a una investigación efectiva.
En 2018, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH otorgó a Caguaripano la Medida Cautelar MC-798-17, al considerar que se encontraba en una situación de extrema gravedad y urgencia respecto de su vida, salud e integridad personal.
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