Presas políticas en Venezuela: entre la cárcel y el olvido

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Presas políticas en Venezuela: entre la cárcel y el olvido

Detenciones arbitrarias, excarcelaciones opacas y cifras que no cuadran marcan la prisión política en Venezuela. Las mujeres, dentro y fuera de las cárceles, cargan con el mayor costo de la represión.

Vigilia por los presos políticos frente a la cárcel El Rodeo , este 11 de enero de 2026: mujeres venezolanas esperaban la liberación de más presos políticos. Imagen: Pedro Mattey/AFP/Getty Image

Pocos días después de la captura de Nicolas Maduro y Cilia Flores por fuerzas militares estadounidenses, uno de los avances más llamativos en Venezuela, bajo la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido la excarcelación de presos políticos y de conciencia.

Aunque el Gobierno venezolano, ahora liderado por Delcy Rodríguez, asegura haber excarcelado a más de 400 prisioneros, organizaciones de derechos humanos han determinado cifras mucho menores. El debate ha reavivado las protestas de familiares exigiendo la liberación plena de sus seres queridos, en las que el rol de las mujeres toma protagonismo.

 

Las mujeres: dentro o a las puertas de las cárceles

La organización de derechos humanos Foro Penal asegura que, hasta la fecha, van 143 excarcelaciones confirmadas desde el anuncio oficial del 8 de enero de 2026. La organización se dedica a monitorear y prestar asistencia legal pro-bono a presos políticos.

El director de Foro Penal, Alfredo Romero dijo a DW que, de los 777 presos políticos en sus listas, 99 son mujeres. «En Venezuela, puede pensarse que las mujeres se ven más vulnerables en las cárceles que los hombres», dice Romero, «y eso es algo a lo que le ponemos atención, pero no solo por las mujeres que están presas».

Aunque las mujeres en Venezuela están recluidas en cárceles distintas a las de los hombres y con dinámicas propias, no están exentas de riesgos, torturas, violaciones y malos tratos. Pero las grandes víctimas indirectas del sistema represivo son las madres, esposas e hijas de presos y presas políticas.

Para Romero, las mujeres «están sometidas a situaciones bastante críticas al pasar por una serie de controles y requisas para ver a sus familiares». Son además las mujeres «las que más reclaman la liberación de sus seres queridos. Hoy, a las puertas de las grandes cárceles del país, la gran mayoría de las personas que están ahí son mujeres», explica Romero.

 

Esperanza y resistencia: «Nos hemos quitado el pan para ayudarla»

Cuando le dijeron a Marine Carolina González que su hija había sido detenida y enviada a Caracas, buscó la manera de llegar desde el interior del país a la capital ese mismo día. González dijo a DW que estuvo tres semanas buscando a su hija sin respuesta ni refugio. «Permanecí días ahí», dice González, «me llevé lluvias y sol esperando que me dijeran donde estaba mi hija».

Cansada de esperar, puso una denuncia en entes del Estado y esa noche recibió una llamada. Era su hija. «Me dijo: mami, me están trasladando hacia el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF)… Y colgaron», recuerda González.

Sentadas sobre la acera, mujeres esperan noticias sobre las excarcelaciones de sus seres queridos en la cárcel Zona 7, en Caracas, Venezuela .Imagen: Ariana Cubillos/AP Photo/picture alliance

La hija de González es Vicmarys Oropeza, una joven militar venezolana que permanece detenida desde septiembre de 2022, acusada de terrorismo por un sabotaje ocurrido en una planta termoeléctrica en Punto Fijo, estado Falcón.

No hay evidencias de que Vicmarys estuvo vinculada con el sabotaje y se desconocen las razones reales de su detención. «No investigaron, se la llevaron nada más por una orden del capitán», denuncia González. Varias organizaciones la reconocen como una presa política.

El caso se repite para varias familias que ven como sus seres queridos son detenidos arbitrariamente, con traslados irregulares y sujetos a una desaparición forzada sin información oficial.

Tres años y cuatro meses después, el caso de Vicmarys sigue en etapa de juicio, mientras su familia se esfuerza por sus cuidados. «Nos hemos quitado el pan de nosotros para poder ayudarla», dice González. «Vale más para nosotros que ella esté bien, porque en la cárcel las cosas son difíciles».

 

Las presas de Maduro: «Toda la familia queda presa de alguna manera»

La condena de los presos políticos en Venezuela no se queda tras los barrotes. Recae, casi siempre, sobre las mujeres de su familia. Son ellas quienes se encargan de llevar comida, medicinas y artículos básicos; quienes sostienen el hogar, cuidan a los hijos, mantienen sus trabajos y, al mismo tiempo, hacen filas, se someten a requisas humillantes y levantan la voz en protestas.

Para la periodista venezolano-japonesa Kaoru Yonekura, estos casos formaron parte de una extensa investigación y testimonios de presos políticos y sus familiares que la llevaron a publicar el libro No te olvides de mí. Yonekura dijo a DW que su interés en las mujeres privadas de libertad comenzó con una serie para un medio digital «sobre las detenidas y también sus familiares, sus abogadas, las activistas de estas causas»; sobre «cómo toda una familia queda presa de alguna manera».

El proceso de excarcelación que se está produciendo actualmente en Venezuela «es lento, cruel y agotador», explica Yonekura. «También es ambiguo y opaco, porque todavía, casi a fin de mes, no sabemos cuánto es el ‘número importante’ de excarcelaciones anunciadas por el Gobierno, ni si son de presos políticos nada más».

Kaoru Yonekura, autora del libro «No te olvides de mí».
Excarcelaciones: «Las cuentas no dan y confunden»

Las cuentas difieren y cambian todos los días. Tras los anuncios, se generaron esperanzas entre muchos familiares de los presos políticos. Pero, las cifras del Gobierno incluyen excarcelaciones del 2025. «Las cuentas no dan y confunden», denuncia Yonekura. «Las verificaciones de las organizaciones que monitorean las excarcelaciones no cuentan ni doscientos presos políticos excarcelados».

A pesar de que las mujeres representan solo un 12 % de los presos políticos en Venezuela, Yonekura asegura que las excarcelaciones de mujeres han estado muy por debajo de lo debido. «Casi todas las mujeres que están detenidas es por persecución política a un familiar o alguien cercano, es decir, son la ‘hermana de’, la ‘mamá de’, la ‘amiga de’, la que ‘estaba en’. Y esto pareciera que no hace peso en una negociación, porque tienen menos costo político», advierte Yonekura.

Mientras tanto, madres, esposas e hijas permanecen en vigilia permanente, sosteniendo vidas suspendidas entre el encierro y la espera por una libertad plena en Venezuela.

 

 

 

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Cortesía DW