Foro Penal: Hablan las víctimas de la represión

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Caracas, 7 de septiembre de 2020

Muchos son los testimonios de tratos crueles e inhumanos de quienes han estado encarcelados por motivos políticos en Venezuela.

La tortura psicológica es la que predomina en todos los presos políticos, nadie se salva. Desde Foro Penal se ha denunciado cada uno de los casos en todas las instancias internacionales de Derechos Humanos.

Antonia Turbay de 67 años, estuvo un año y un mes presa. Sin el consuelo de la visita de un familiar, porque no le queda ninguno en Venezuela. Su única hija se fue a Colombia.

Turbay fue recluida en los calabozos del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en el Helicoide, y pese a que ya tenía boleta de excarcelación desde el 26 de julio de 2019, fue liberada el pasado 31 de agosto de 2020, por el indulto de Nicolás Maduro. Fue utilizada como ficha de negociación en una lista de 110 personas, de los cuales solo 53 eran presos políticos.

Su mayor dolor, fue tener que ponerse un uniforme de presa, siendo inocente. Nicolás Maduro la había mandado a apresar por vivir en la casa de al lado de un evadido. La vincularon a la fuga de Ivan Simonovis.

No recibió maltratos físicos, pero el simple hecho de estar en un lugar tan abominable como las cárceles de Venezuela, era suficiente para sentir la tortura.

«Lo primero que me dio fue shock emocional. Nunca había pisado una celda y tener que ponerme ese uniforme de presa fue muy doloroso para mí».

Por su parte, otro de los recién excarcelados, el director del portal Punto de Corte, Nicmer Evans, pasó 51 días preso en la sede de Boleíta de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim). Fue arrestado arbitrariamente por expresar su posición contra la administración de Nicolás Maduro, o al menos eso fue lo que se dijo en ese momento.

Evans estuvo encerrado en una celda de apenas 1×4 metros. Asegura que no fue torturado físicamente, pero sí recibió tortura psicológica. «¿Quiénes nos reponen el tiempo perdido? La tortura existe, es real, es verdadera, hay que estar adentro para saber que existe».

Para Evans el “indulto” decretado por la administración de Nicolás Maduro, se trata de un “perdón que no perdona porque no hay causa de perdón, no es justicia, es la máxima expresión de la injusticia, injusticia que ejerce quien tiene el poder“.